Las redes sociales se consideran una herramienta tecnológica revolucionaria, son estructuras sociales en las que se realiza una intervención entre sus miembros como también de los miembros de una red a otra, tienen un crecimiento imparable, sus seguidores se multiplican diariamente. Las plataformas sociales dejan en manos de todo el colectivo la posibilidad de intervenir y participar, tienen una filosofía colaborativa, pero esto no quiere decir que sea una herramienta educativa ya que en la mayoría de estas redes lo que se pretende es deslumbrar e impresionar a los destinatarios, como educadores nos debemos centrar en contribuir al desarrollo de las inteligencias múltiples de los estudiantes y de sus capacidades críticas ante cualquier información que reciban.
Dentro de las redes sociales diferenciamos entre las Macroredes y las Microredes. En las Macroredes cada miembro se sitúa en una aldea global donde las amistades de sus amistades pasan a tener la posibilidad de relacionarse (tela de araña), de manera que puede tener un crecimiento infinito. Las Microredes se trata de actuaciones en las que un individuo o grupo (por ejemplo un aula) genera un espacio para compartir algo, por tanto son quizás más adecuadas a la docencia, ya que se puede generar un espacio de trabajo colaborativo y cooperativo, se pueden desarrollar contenidos concretos de cualquier asignatura, permitiendo que la propia comunidad desarrolle temáticas paralelas que permitan avanzar en el contenido, atender a iniciativas que puedan surgir, comentarios de los alumnos..
Pero no todo son ventajas, ya que también pueden presentar un fuerte potencial delictivo, hay grupos que crean y administran sitios con el fin de promover la violencia antisemitismo, homofobia... se debería crear una legislación actualizada para poder regular mejor estos temas.
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