El objetivo del aprendizaje social y emocional consiste en proporcionar desde la infancia las herramientas para aumentar su flexivilidad y desarrollar su capacidad de sostener los altibajos propios de la vida (Clouder,2008:26).
Es importante formar a los alumnos en competencias sociales y emocionales para poder desarrollarse en plenitud en la sociedad, la educación durante toda la vida se fundamenta en cuatro pilares:
- Aprender a conocer.
- aprender a hacer.
- Aprender a convivir.
- Aprender a ser.
La inteligencia emocional da una gran importancia al echo de ser conscientes del pensamiento y las emociones, ya que ambos están estrechamente ligados y se alimentan mutuamente, por lo que el educador debe de ser plenamente consciente de ello y aprovecharlo por el bien del alumno, ya que en el siglo XXI serán los individuos que demuestren empatía, autodominio, automotivación, perseverancia los que podrán ser auténticos triumfadores.
Según Daniel Goleman la inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo teniendo muy en cuenta los sentimientos y habilidades como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía.. que configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, indispensables para una buena y creativa adaptación social.
Es decir la capacidad de adquirir y aplicar información de naturaleza emocional y sentir y responder emocionalmente es tener Inteligencia Emocional. Hay unos rasgos principales que definen esta inteligencia:
- Autoconocimiento: Controlar las emociones propias y tener conciencia de uno mismo, nuestro estado de ánimo, los impulsos, nuestros objetivos, puntos débiles y fuertes...
- Autocontrol: Controlar nuestras propias emociones, ser capaces de demorar los impulsos en beneficio del objetivo, controlar nuestro humor, es decir buscar un equilibrio entre los malos y buenos estados de humor.
- Automotivación: Capacidad de motivarse a uno mismo para tratar de lograr sus espectatívas y mantenerse optimista aún cuando los resultados no son los esperados. La motivación es contagiosa.
- Empatía: Reconocer las emociones propias y ajenas, reconocer los sentimientos y las emociones ajenas y responder a ellos. La empatía es imprescindible para el trabajo en equipo y más en un mundo globalizado como el que estamos
- Competencia Social: Cuidar las relaciones personales, tener habilidades sociales, es decir conectar con los demás, mantener una interacción con la sociedad y contar con ella ya que en solitario poco se consigue.
Un buen educador en Inteligencia Emocional debería dominar cuatro competencias socioeducativas como:
- Autoconocimiento emocional.
- Autogestión emocional.
- Conciencia social.
- Manejo de las relaciones sociales.
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